A un deporte.
todas me dicen que te deje, pero
la esperanza es tan dura y fría que
ya no necesito de la risa para
invocarte en un bonito futuro donde
caminamos contentos hacia la muerte, entonces
seguiré bailando mi vals más melancólico a
tu lado oscuro y desagradecido y cruel porque
sobrevivirte es mi orgullo y un posible destino, aunque
para ser realistas
estaré muerto
mucho antes
que tú.
Todo despejado.

Desdibuja mi memoria tu recuerdo
como gotas de lluvia templadas
bailando en una acuarela
y una figura se emborrona y
hay una sonrisa, sigue
siendo tuya, aunque vuela
y se vacía ya en ese silencio,
que se apagará y muere
en silencio
mientras sigue siendo
tu respuesta a mi Por qué
llueve si
en tus ojos
no veo
ni una
nube.
Re: Encuentros.
la verdad nunca se te ha dado bien
el miedo rueda por tus manos
como una bola de nieve antes del alud.
Y la razón de que lo tuyo no sean las despedidas
posiblemente esté en el mismo sitio donde aprendí
que no sobran los reencuentros.
"Mi tiempo, señorías, normalmente lo empleo en cosas que me preocupan o me divierten"
canciones
en besos, el tiempo es un
susurro
un grito histérico
nacido de la garganta más
loca.
es el sonido más dulce que puedas escuchar de la boca deseada
la mejor noticia posible;
el tiempo es todo lo importante
y sólo se puede medir en tiempo
el tiempo desperdiciado.
Sepulté mis relojes bajo toneladas de tristes hedonismos
guerrero solitario de la risa más melancólica
y ahora no sólo no pierdo el
tiempo con quehaceres superfluos,
ahora también mido el tiempo en
recuerdos
y procuro
intento
que los que estoy creando contigo
tarden mucho
en llegar a ser
sólo eso.
Ahora
la distancia exacta entre la intención y el beso
soy una confesión terrible al oído de un sacerdote muerto
el peor error de un malcriado presuntuoso.
Soy el gesto arrepentido que jamás se deja ver
y seré el perdón que nunca nacerá de mi boca
Voy a ser el nivel atento de tus pasos
para no ocasionarte ni uno más en falso.
Y mientras tanto voy a morirme un rato
o dos, si lo viera necesario esta tarde
porque hasta los muertos necesitan descanso.
Y voy a prenderme fuego sin llamas
para quemar los poemas que no he escrito.
Soy la ceniza de las palabras que nunca quise olvidar.
...
¿Dónde está el problema? ¿Está dentro, está fuera?
Andrés se levanta contrariado de su excusa, busca algo de aire fresco en la terraza delantera en esa hora mágica que nadie se ha molestado en definir, agonía solar o amanecer de la noche. Acaso piensa sobre ello, lo inevitable de la desaparición del horizonte, la luna como amante insatisfecha, blanca envidia mirando el abrazo entre el sol y las montañas.
La memoria culebrea en su cabeza, atraviesa sus ojos y le obliga a abrir la boca para finalmente no decir nada. Allá en el salón la máquina de escribir y el comienzo, Vuelven las dudas, y nada más escrito desde hace semanas.
Qué escribir cuando insistir sólo sirve para ser consciente de lo evidente, la contínua contradicción en la que se basa su vida. La vuelta a la rutina como bálsamo, olvidar y periódicos y la hipoteca y los niños.
Quedará de momento como el dulce recuerdo que uno sueña con amanecer de nuevo, inútil imaginar conversaciones que no tuvieron lugar, inútil fantasear con la caricia que no existió, mucho mejor el café recien hecho, las pantuflas y el cigarrillo, la televisión adoctrinando en la mañana y el acostumbrado beso en la mejilla y buenos dias cariño, ¿dormiste bien hoy?
Enredos
pasean sin rumbo las caricias inacabadas
el sexo marchito duerme sin descansar
y la sonrisa se muere en la distancia
antes de encontrar su reflejo,
antes de encontrarte.
Entre tus dedos y mi piel
sólo alcanzo a sentir el silencio
mis pájaros se mueren en el frío de la incertidumbre
y con sus plumas y la sangre
de las heridas que no me cicatrizan
te escribo los versos más tristes esta tarde.
Entre la esperanza y la desazón bailo
danzo, lloro y seduzco margaritas deshojadas
alimento ilusiones y pesimismos en perfecto equilibrio
y como no tengo remedio
encajo triste y orgulloso tu fotografía en mi cartera
y lanzo piedras en la orilla de nuestra playa
Quién sabe, igual vienes por aqui a pasear.
Ya no quiero ser yo

¿Por qué cantar?
olvídame, ya me he aburrido
¿Por qué cantar,
si ya no le encuentro sentido?
Por qué cantar,
¿por qué razón?, ¿por qué motivo?
¿Por qué cantar,
cuando ya todo esta perdido?
El mundo en el que vivo
es el mundo de la oscuridad
el mundo en el que vivo
es para vomitar
el mundo en el vivo
no está para mucho paripé...
Ya no quiero cantar
así que cantaré.
Voy a cantar
para olvidarme de mi vida
voy a cantar
necesito una emoción
voy a cantar
porque la cosa esta jodida
y cantaré
hasta hacer sangrar mi corazón.
Feliz navidad (o Mucha mierda a todos)
los árboles pierden hojas,
el aire se calma y calienta,
parpadeo más de la cuenta,
empieza una nueva tormenta.
Nace la duda de la deuda,
las promesas incumplidas que
antes sólo eran proyectos estancados;
por qué regresas,
por qué regresas ahora,
con el viento soplando del norte
y sin enfriar las arañas de mi estómago.
Acaso sea necesario algo más de tiempo,
algo tan simple como eso,
arañas
muriendo
mientras el reloj frena y acelera
con cada burbuja que no encuentro.
algo obtuso, pájaros de plástico
y enredaderas con espinas
pero un buen día al fin y al cabo
Anoche no me acordé de demasiada gente
es mas
ni siquiera recordé demasiado a alguien
anoche me bastaron las pelusas de mi ombligo
Hay días afilados como puñales
envueltos en paños de la seda más suave
hay noches en las que esperar que salga el sol
es lo único sensato, eso o una cama fria.
Hay días malos
en los que uno escribe en su blog
como si sirviera para algo.
Ingenios
El capitalismo no permite los clavos ardiendo. Tan sólo son inocentes clavitos fresquitos, que poco a poco se calientan, imperceptibles, imparables, hasta que un día abres los ojos y te has fundido en su infierno.
demasiado vago para ser inconformista
Puedes verla respirar entre cirrocúmulos y estratos, puedes percibir su música de remolino de ranas y cascos de caballos al galope, sus tonalidades ocres y naranjas balbuceando destellos opacos
y todo ese odio, esas ganas de tantas cosas, esa lista de relámpagos que no llegan a tierra, ese agua estancada en el cielo deseosa de precipitarse a las arrugas resecas de tus labios, esos gritos salvajes arremolinados impacientes encabritados demasiado vagos para ser inconformistas, furiosos golpearán contentos en troncos de árboles de planes trazados, borrados y repasados, tatuajes de tu memoria, vuela
vuela a ti, amigo, disfruta del viaje...
martes ocho de abril
y me dirijo al parpadeo sin reflejos ni sombras ajenas.
Yo vengo inventándome mis pasos y mis tropiezos
y desde el filo hiriente del olvido aprendo del recuerdo.
Es la última vez que te lo digo.
Te veré allí en los páramos que inventamos
allí donde la risa llovía inteligente y los cuervos
nunca robaban nuestros ojos abiertos.
Te veré en la arena que me salga de los bolsillos
cuando regrese de la otra orilla con el brazo
colgando, agarrada la carta que no has leído.
Te veré en las ciudades que nos unieron, aunque no estuvimos
te veré bajo el sol de diciembre, con el brazo
enredado en otro brazo que no es el tuyo, ni por supuesto el mío.
(Y aún hay quien me pregunta
por qué no vernos como buenos amigos)
improvisando borracho a veces sale algo guapo.
sin saber dónde delimitan mis fronteras
porque la razón no atiende mis razones
ahora que asumo tu ausencia provocada
porque ser o no ser ya no es la cuestión
porque nos bastaba con respirar del otro
y si a veces acompañaba la dulce asfixia
jamás nos ganó nadie jugando al cíclope
Ahora vuelvo a dudar de mi duda
mientras la silla me abraza borracho
y la serenidad de tus palabras me castiga
y he de reconocer que no te faltan razones.
Ahora, desnudo, no me fío de mi experiencia
y tus argumentos cobran fuerza en la lejanía
no sabría decir exactamente por qué
pero nunca besarte ha tenido tanto sentido como ahora.
Y sin embargo está la decisión asumida
nuestro particular harakiri en el alma
y sin embargo no puedo matar la esperanza
y cómo duele huir en dirección contraria!
la coherencia desgranándose entre suspiros
y la casualidad esperando en la distancia.
Huellas en la lluvia
y la duda camina de la mano con el aire
a veces me veo sabio en mi ignorancia
y algunas veces el pasado nos juega una mala pasada.
Ahora ya no tengo miedo de perder
básicamente porque no tengo nada que apostar
es más bien un paseo por la orilla de aquel miedo
buscando olvido, perdiendo el miedo a ganar.
Aguas cristalinas como tu risa,
guijarros redondos como tras una sorpresa
Flecos de música de la noche anterior,
mechones despeinados por la brisa
Guijarros redondos como tras una sorpresa,
Dulce espuma de mar acaricia mi cabeza
Qué grandes pueden ser las cosas corrientes
Cuando te propones verlas de forma diferente
Silencio
Nadando en contra de la marea
Murmullos
También las miradas saben acariciar la arena
Aclaración
escribir un poema es también como el sexo,
aunque curiosamente
uno puede disfrutar del sexo
plenamente
disfrutar sin llegar al orgasmo
(al menos en los primeros rounds)
y sin embargo no ocurre lo mismo
con la poesía,
con la poesía ha de existir ese cenit;
normalmente en los dos últimos versos
y personalmente
no tengo problemas con mis huevos
tras una maratoniana sesión de sexo sin correrme
pero intentar un poema y no terminarlo
me infla rápida y dolorosamente los cojones.