Lacerándonos dulcemente

Nada me queda ya bajo la manga
ni trucos ni ases ni paciencia alguna,

y toca sacudirse el rencor del bolsillo.

Poco importa un proyecto de futuro
si el presente es incapaz de alzar la mirada

y en el pasado parpadean otros destinos.

Qué poco poder tiene el amor, realmente,
cuando al sol nos calienta el mismo abrazo

pero nuestras sombras se saludan en la distancia.

(Nada me queda ya tras esta boca
ni palabras, ni ilusión ni saliva

y se vuelve tan necesario el silencio)

resbalando

Y sería tan sencillo dejarse llevar, resbalar por la suave pendiente hacia donde una vez se sintió parte de algo, y otra vez se vio rota en mil partes; caprichos de la vida, que usa el mismo escenario para impartir lecciones tan diferentes, momentos en los que una se sabía viva, se sabía real, verdad, presente alegre cimentado sobre el efímero piso de la confianza y momentos, en cambio, donde la realidad estallaba como un globo de cristal, estallaba y unos ojos se negaron a cerrarse, agrietando su mirada, volviéndola reseca mientras la memoria se ahogaba, confundida, entre tardes de caricias y noches de histeria.

Sería tan sencillo asumir su condición maldita, silenciosa paseante perdida trazando su triste rumbo entre huellas borrosas, sin perder una esperanza de la que no llega a ser consciente. Tal vez así engañar tanta tristeza, aceptar la fatalidad y en ese mismo acto despojarla de su significante. Tal vez la mentira, sí, pero cómo llegar a la necesaria amnesia, cómo sobrevivir a ese futuro con un pasado lleno de agujeros, imposible lograrlo sola, imposible mientras no agarren su mano suplicante, mientras le siga pesando la ausencia de esas caricias que nunca se quiso creer y que ahora se inventa.


vagancia extra

Que me lo repites una y otra vez, y digo que sí y me prometo tenerlo en cuenta. Que me lo recuerdas, que me haces continuos guiños cada semana, y yo los pillo y sonrío para mis adentros. Porque a pesar de todo quiero intentarlo, aunque sea ya una cuestión de orgullo, de coraje. Porque por mí que no quede, ya sabías y me decías que no iba a ser fácil, que de hecho era prácticamente imposible y yo, sarcástico hasta el suicidio, asumía impasible y daba otro paso al frente y cerraba otra puerta a mi espalda, tantas que cerré si asomarme siquiera porque para qué sumar más dudas a mi certeza forzada, para qué considerar mirar a los lados si estábamos empeñados (yo más que tú, lo reconozco) en tirar p'alante.

Así que entiendo muy bien que ahora me mires como diciendo "te lo dije", tienes más razón que un padre, y yo con la cosa de que el camino se vaya haciendo más transitable pero no, cada vez más piedras que no son sino metáforas llenas de mierda, tan grandes y pesadas que dan la impresión de ser ellas mismas la vida, y ahí sí que estaríamos perdidos.

Entonces ya me da lo mismo seguir sorteándolas que tropezar y llenarme de mierda hasta el cuello. La cosa es seguir caminando con esta mueca de incredulidad en los labios, mejor no creerse que ya todo está aprendido y sólo queda seguir andando el camino. Mejor no creerse que cerré la última puerta, que las metáforas llenas de mierda no son más que el principio, que irán apareciendo en nuestro horizonte cosas aún peores, páginas en blanco sobre las que no se puede escribir, risas que nadie escuchará o cuchillas que cortan las verdades que guardo en lo más profundo de los bolsillos. Mejor pensar en el lobo estepario que se dio por vencido, en el autoengaño que me mantenga alejado de las metáforas, mejor pensar en la tierra, en la sal sobre la herida, en cosas vivas y cercanas y llenas de inocencia, quizás sea eso lo único que pueda darme fuerza y hasta curarme, cerrar los ojos y la nariz y la boca y dejar de escucharte, olvidarme del camino y de las puertas y del mal olor, enterrar de una vez las esperanzas que fabriqué en la buhardilla mientras tú sentado me mirabas con cariño diciéndome que no, que en el fondo no pero qué más da si estoy condenado desde hace tanto, si los dos lo sabíamos, si desde niño sentía aquello y los años sólo han servido para aprender a describirlo y aún estamos en eso, qué más da que yo sea como un fraude de mi sombra si puedo crear algo nuevo, algo real que con un poco de suerte se mantendrá vivo a ese otro lado, sólo tengo que vigilarla y evitar que se manche de mierda demasiado pronto, vigilarte a ti para que no le hables al oído, al menos no todavía, quédate aquí, conmigo que aún te necesito si quiero que esto tenga algún sentido.

m

No entenderás esto hasta dentro de mucho tiempo. Es, sin embargo, tan importante contártelo ahora. Empezar hablando de esta confusión mía que nació al ver tu mirada, que no deja de crecer aquí dentro, misteriosa, me impone tanto respeto llegar a desnudarla, descubrir por qué me golpea tan profundo.

Se me antojaba imposible, absurdo, provocar tu risa, y mucho más aún que comprendieras aquella canción. Sin embargo tenías que darme una lección, desde esa inocencia tuya tenías que darme una lección sin saberlo, te bastó reir despreocupada y sentirte a gusto a mi lado mientras la canción enmudecía en mi boca llena de asombro.

Me pregunto para qué escribir todo esto, para qué perder el tiempo si me parece que perdí la esperanza; no, no es más que un intento egoísta de demostrarte lo que nunca me pedirás, una falaz excusa con la que arropar hoy mi negro desconsuelo, desde tan lejos escribo mientras tus ojos aprenden a mirar y se abren a tu mundo y lo iluminan con la misma energía que llenaba el mío los ojos de quien sí está ahí, a tu lado, sonriendo, aprendiendo mirándote crecer.
Claro que siempre podría volver a aquella montaña. Dejar de recrearse contínuamente en la imagen de su piel y la de ella luchando por darse calor en la noche más fría que recuerda. Asumir la casualidad como fuerza poderosísima, inigualabe, y sobre todo, efímera.

Él alza las manos mirando al suelo y se pregunta sobre encuentros, soledades y dialéctica de contrarios. Muy lejos, ella observa distraída las dunas desde lo alto de su árbol muerto preferido. Él hubiera querido un abismo insondable que le cerrara al menos la mitad de los caminos posibles. Ella sueña y colecciona fotografías de momentos que quisiera tener siempre a mano. Él llora sin lágrimas y la tristeza desciende por las arrugas de su rostro impávido, inundándolo de sereno estoicismo. Ella silba distraída estrofas de una canción que cantaron juntos, y se pregunta por qué ya no escucha aquella música en su cabeza.

Y los dos se funden solitarios en un patético abrazo al aire, pobres bailarines sin valor ni suelo, elegantes figuras fijadas a la supervivencia con clavos de miedo, desde mi ventana puedo verlos, caídos de rodillas ante un buzón en el que sólo encontrarán esperanza.

Despair.

The fire's dyin' out
All the embers have been spent
Outside on the street
Lover's eyes in the shadows
You look at me
I look at you
There's only one thing
I want you to do

Kiss me
I want you to kiss me like a stranger once again
Kiss me like a stranger once again
I won't believe that our love's a mystery
I won't believe our love's a sin
I want you to kiss me like a stranger once again

You wear the same kind of perfume
You wore when we met
I suppose there's something comforting
In knowing what to expect
But when you brushed up against me
Before I knew your name
Everything was thrilling
'Cause nothin' was the same

Now I want you to kiss me
I want you to kiss me like a stranger once again
Kiss me like a stranger once again
I won't believe our love's a mystery
I won't believe our love's a sin
Oh will you kiss me like a stranger once again
I want you to kiss me like a stranger
Kiss me like a stranger once again

http://www.youtube.com/watch?v=_Qy7Tt84d1Q&feature=related

Desde que aprendiste

que las verdades cambian de norte como el viento,
que las mentiras que huelen a miedo
en poco tiempo serán profecías,

que las esperanzas nunca son reales pero
vale la pena luchar por la utopía
mientras puedas provocar sonrisas,

que el desengaño nunca debería sorprenderte
que sólo es cementerio de conciencia e ilusiones
y buen terreno para cultivar la dignidad,

que placeres y fantasías arden con tanta fuerza
que el calor te llega hasta después de apagarse
y si te mantienes cerca, te quema hasta el alma.


Desde que aprendiste todo eso,
y supiste por fin explicármelo
nos dimos cuenta de que
en realidad, todo parecía igual
y aquello
no cambiaba el mundo;

entonces
nos miramos a los ojos
con sorpresa,
nos miramos a los ojos
como si nunca nos hubiéramos visto.
Como si nuestros ojos fueran distintos.

Cicatriz dentro de la ventana.

Como si bastase con querer escribir,
como si fuera suficiente con que el sol
lo dejara a solas frente a este temporal.

Como si la solución consistiera en mirar a través de la lluvia,
esperando que las palabras exactas acudan a sus dedos,
a sus dedos cansados de acariciar todo este vacío.

Y una vez más él espera,
una vez más bajo esta lluvia
uno espera ese primer compás,

las letras bailando al son de la última canción verdadera
los silencios ajenos clavándose otra vez en la garganta
mientras él va suicidando felizmente su amargura.

Consideraciones en la cama (I).

Si pudiera traerte hasta este espejo oxidado en el que me miro
si pudieras ver estas lágrimas a punto de salir a correr
si yo pudiera hacerte ver su pasado,
si tú te molestaras en creértelo.

Si esa paz en tus ojos pudiera ver esta guerra en los míos
si yo pudiera llevarte a la calma del ojo de esta tormenta
si pudiera hacerte ver el dolor desde mi esquina
si pudieras desnudarte sin sentir que te enfrío.

Pero sí, mucho mejor quedarme colgando
de tantas palabras amargas
que nadie entiende;

al final todos estamos solos.
Aunque tú haces
que me olvide de eso.

Como una flor sin abeja.

"Nótese que si amanece gris se vuelve tan sencillo proyectar futuros que saben amargos como venganzas insatisfechas, ardua tarea ésa de abrir los ojos desde dentro, arrancarse confesiones sinceras en la confusión de calor, soledad, legañas, sábanas y alarmas de reloj.
(Curioso que nunca estén presentes los bostezos en estos amaneceres que se desperezan con nubes feas en la cabeza; bostezos como indicadores de regocijo, de calma seca, de paz insípida, una garantía mínima de modesta felicidad, suficiente para cuando el gris).

Pero no hay bostezos hoy, y esa eficaz armadura que es el estoicismo se empieza a oxidar ante tanto desánimo. Si acudiera a mi aire sólo una brisa de esperanza, si las gargantas tuvieran la misma necesidad de hablar que tienen los oídos de escucharlas. Entonces qué fácil y que sencillo engañarnos, dejar pasar el tiempo alargando esa esperanza hasta que el reloj marque la hora señalada y todo encaje o se derrumbe de la forma más ordenada y lógica. De golpe el escenario mágicamente iluminado y las dudas sin sombra y las certezas ganando peso hasta convertirse en verdades.

Pero hoy hay tanta esperanza como en los ojos secos de una ballena varada."

(Aurora Robson)

-
Por suerte, existe la música:

Dedicado a todos vosotros, entes que entráis aquí y no dejáis constancia escrita de vuestro paso. Y es que me agrada tener fantasmas, pero no sólo eso, oigan!

Golpes.

No se llame a error nadie.
Que esto no es un revés, porque
una cosa es siempre más que una cosa
y decido verla como ligero cambio de planes.

No se llame a error nadie.
Que esta lucha no se apaga como
un deseo que fuera demasiado ambicioso,
la reavivo con la fuerza inigualable del orgullo.

No se llame a error nadie,
pues en mil idiomas y en mil lugares
nacieron y nacen poemas de esperanza;

y no hay ya cabida aquí
para el ingenio o la originalidad.
Los exorcismos más eficaces son los más conocidos.



Mario Benedetti - La secretaria ideal


Yo soy la secretaria
ideal.

Mi jefe es elegante,
mi jefe es tan discreto,
es alto, es distinguido,
es un jefe completo.

Cuando viene y me ordena:
«una copia textual»,
yo soy la secretaria ideal.

Mi jefe tiene esposa,
dos hijos y tres criadas.
La esposa por lo menos
no lo comprende nada.

Cuando él viene y me dice:
«somos tal para cual»,
yo soy la secretaria ideal.

Mi jefe tiene un mustang
y algún departamento
donde vamos a veces
yo y su remordimiento.

Entonces lo conformo:
«es pecado venial»,
yo soy la secretaria ideal.

Mi jefe se comporta
como un tipo maduro,
la panza disimula
cuando viste de oscuro.

Y si bosteza y dice:
«hoy no, me siento mal»,
yo soy la secretaria ideal.

Cuando se va mi jefe,
mi jefe ese hombre viejo
yo me desarmo y quedo
sola frente al espejo.

Y a mí misma me digo
el cansado ritual:
«Yo soy la secretaria ideal».


(de "Letras de emergencia")

Consideraciones interplanetarias.

Si te pienso,
si te pienso me nace tras los ojos
un nuevo y pequeño planeta paralelo,
del que desconozco aún
buena parte de sus horizontes.

Es bello y exclusivo
sugerente y resbaladizo como
la Adicción pura, tan atrayente que
sería peligroso encerrarse en él.
Se podría quedar uno atrapado
y ese mundo desaparecería pronto,
y conmigo dentro.

Porque él me nace desde este lado, desde este otro planeta.
Desde aquí lo disfruto, respiro y abrazo, y nos vamos de paseo.

Es demasiado pequeño para más de dos personas.
Demasiado grande para escondértelo...
Pero más que nada, es
demasiado hermoso para no compartirlo contigo.

Al fin y al cabo, tú tienes gran parte de culpa.
Las palabras hacen al mundo,
y las que tú me sacas han creado este otro.

(Desde aquí y desde allí;
les robo palabras a los dos planetas
y te escribo desde la frontera)

aprovecho para sugerirte
que viajemos juntos
dando saltitos
de
mundo
a
mundo.

Siempre elegante, my friend.

Me sigues sorprendiendo, amigo mío
asomándote por las ventanas equivocadas
llamando a puertas que no llevan a ninguna parte.

Será que las evidencias tienen su parte humana
y uno forma de la nada las teorías más complicadas;
será que ciertas sonrisas desbaratan todas las teorías.

Difícil encrucijada, amigo: intentar la última llamada
o dejarse llevar por el orgullo irreductible;
a estas alturas, darle un beso o la espalda.

Suenan versos sin definir
en esta mañana final
todo es escuchar:

Entre el rencor y la soledad más alegre
hay silencios que aún no se gastaron
silencios de secretos a voces
lecciones magistrales sobre el desencanto,

mientras tanto el dolor sigue siendo
el mejor catalizador de la sabiduría
y aquella sonrisa se desdibuja
entre las risas de tantos fantasmas

que aprendieron la lección mucho antes,
mientras tú mirabas por la ventana.

A veces.

El delicioso morbo del misterio desaparece
veloz como el sabor de los besos con prisas
ante la necesidad imperiosa del conocimiento.

3 de Septiembre 2010

Frente a nada.

Tras esta blancura
escondo todos los poemas
que aún no has escrito.

Ante este silencio
se arrodillan los sonidos no nacidos
las canciones que nadie cantó.

En esta sombra de soledad
guardo el futuro triste
de tus brillantes alegrías.

Desde esta tierra baldía
crece el rosal sin flores
que tiene por Sol tus ojos acuosos.

En tu puño cerrado nacerán las espinas
cuando extiendas la mano hacia ella
y escribas

aquí

el Adiós que no quieres creerte.



Soliloquio (II)

Mi cama,
desierto helado de noches sin luna,
faltaba el calor de tu presencia
y nacían tantos besos en mi sueño
que buscaba tu boca para regalarte algunos

y qué hacer con el resto,
si no logré encontrar tu piel y sus misterios.

Ahora es esta mañana, estoy solo,

estoy solo y aún
te esperan todos aquí dentro.

26 Octubre 2010

Características. (versión I)

Con algunas he podido volar
a más de una le regalé flores,
con algunas he inventado esos amores
que nunca, nunca, se han de olvidar.

con no pocas he dormido a gusto
con muchas menos lloré lo justo
a dos o tres, las quiero tanto
que a saber hasta cuánto aguanto.

En realidad, el único problema que tengo
es que tú estás en todos esos versos.



vienes?, 28 de mayo de 2010

La luciérnaga.


La luciérnaga en celo relumbra más.


La mujer sin el hombre apagada va.


Apagado va el hombre sin luz de mujer.


La luciérnaga en celo se deja ver.


(Miguel Hernández, enorme)

En una de esas veces que me da por recrearte.

Mi mano inicia
tentativas de caricia
dándole la espalda al mundo,
y es como si
un río de sombras templadas
desciende
por
tu
pecho...

y mis cinco dedos
esas cinco
acogedoras oscuridades
se acercan a tu piel
se
acercan,
desaparecen
se convierten
en roce
juego

(jugamos)

a volar

y

de nuevo los ríos,
sombras
fluyen por
tus curvas con
deseo,
acerco los dedos y
deseo
te rozo

te siento, entonces
de nuevo la sombra muere
siento tu piel tersa, ansiosa
yo separo mi piel
de tu piel
abro los ojos pero,
¿y las sombras?

"No,
no
apagues
la luz, deja la luz
en paz
nuestros ombligos
son besos que
quieren
guerra."

Soliloquio.

En algún sitio leí
que cuanto peor tratase a una mujer,
tanto más profundamente
se enamoraría de mí.

Lo cual era, a mi entender,
motivo más que suficiente
para cuidarte como a una reina.

Un matiz

Te mataría a besos, pero
más por matarte
que por los besos.
Casualidades:

Lentes de enfoque,
ventanas que dan nitidez a los recuerdos borrosos,
diversiones del diablo
saltos en el tiempo que cambian la perspectiva
cruces de caminos que aún no hemos andado.

Casualidades:

Análisis intenso de probabilidades matemáticas,
lecciones de salvamento
aburrimientos de dios y su gobierno
sorpresas de buenos días
colchones para amortiguar este salto al vacío.
"Y tenga cuidado ante la duda
amigo
si no desea usted
moverse mucho del sitio.
Hay preguntas que llegan

más lejos
que cualquier respuesta."

Somos dos o muchos más.

¿Por qué ese querer recordar?
Ante nosotros la magia de lo desconocido
y siguiéndonos los pasos van
danzando
nuestras alegrías y tristezas
cogidas de la mano

¿Por qué dar vueltas a lo mismo?
El momento es una roca sudando dudas,
y somos titanes soplando sobre ella
los vientos de nuestra memoria líquida

Somos argonautas en busca del recuerdo vivo
somos el universo naciendo a base de agujeros negros

Entre maderas nobles duerme,
un ojo abierto y pantera negra,
la experiencia

y la inocencia descansa entre algodones.

puede que, tal vez, quizá.

Ser un león entre hormigas,
la noche naciendo de un amanecer
con ocaso de sol.

El suelo firme donde los demás
resbalan, la única mirada cínica
en una guardería.

Una mota de polvo en el vacío,
sangre pura
flotando sobre agua sucia.

La esperanza desde dentro del ataúd,
lo inamovible, la parte más viva
de la vida, el mosaico de luz.

El agua fresca en el desierto,
la casualidad indiscutible,
la belleza de unos ojos cerrados.

Deliciosa Chocolate

... puedes capitanear mi mano
hacia el buen puerto entre tus muslos,
guiar esta mirada perdida
con el brillo húmedo de tu espalda

puedo volverte ingrávida
y elevarte tan sólo rozándote con mis dedos,
puedes enterrarme en tus caderas ansiosas,
sucia y elegante mirada de deseo enfurecido,

puedo oler cualquier rincón de tu piel y
pensar que tus sabores no me dejan pensar,
puedes cabalgar sobre mí y morderme

salvaje
hasta hacer
saltar sangre...

Juguemos a reinventar cada roce de piernas,
cada grito ahogado en placer,
cada beso de vicio encendido.

Porque en nuestros lagos sin tiempo
no existen futuros ni pasados
y los presentes son nuestros regalos
y cada presente es nuestro esclavo
(y ser yo el tuyo, encantado...)

A un deporte.

Sigo viendo señales, no desaparecen y
todas me dicen que te deje, pero
la esperanza es tan dura y fría que
ya no necesito de la risa para
invocarte en un bonito futuro donde
caminamos contentos hacia la muerte, entonces
seguiré bailando mi vals más melancólico a
tu lado oscuro y desagradecido y cruel porque
sobrevivirte es mi orgullo y un posible destino, aunque
para ser realistas
estaré muerto
mucho antes
que tú.

Todo despejado.


Desdibuja mi memoria tu recuerdo
como gotas de lluvia templadas
bailando en una acuarela
y una figura se emborrona y
hay una sonrisa, sigue
siendo tuya, aunque vuela
y se vacía ya en ese silencio,
que se apagará y muere
en silencio
mientras sigue siendo
tu respuesta a mi Por qué
llueve si
en tus ojos
no veo
ni una
nube.

Re: Encuentros.

Acéptalo
la verdad nunca se te ha dado bien
el miedo rueda por tus manos
como una bola de nieve antes del alud.

Y la razón de que lo tuyo no sean las despedidas
posiblemente esté en el mismo sitio donde aprendí
que no sobran los reencuentros.

"Mi tiempo, señorías, normalmente lo empleo en cosas que me preocupan o me divierten"

El tiempo. El tiempo se mide en
canciones
en besos, el tiempo es un
susurro
un grito histérico
nacido de la garganta más
loca.

es el sonido más dulce que puedas escuchar de la boca deseada
la mejor noticia posible;

el tiempo es todo lo importante
y sólo se puede medir en tiempo
el tiempo desperdiciado.

Sepulté mis relojes bajo toneladas de tristes hedonismos
guerrero solitario de la risa más melancólica
y ahora no sólo no pierdo el
tiempo con quehaceres superfluos,

ahora también mido el tiempo en
recuerdos
y procuro
intento
que los que estoy creando contigo
tarden mucho
en llegar a ser
sólo eso.

Ahora

Soy el llanto ahogado que nadie comprende
la distancia exacta entre la intención y el beso
soy una confesión terrible al oído de un sacerdote muerto
el peor error de un malcriado presuntuoso.

Soy el gesto arrepentido que jamás se deja ver
y seré el perdón que nunca nacerá de mi boca
Voy a ser el nivel atento de tus pasos
para no ocasionarte ni uno más en falso.

Y mientras tanto voy a morirme un rato
o dos, si lo viera necesario esta tarde
porque hasta los muertos necesitan descanso.

Y voy a prenderme fuego sin llamas
para quemar los poemas que no he escrito.
Soy la ceniza de las palabras que nunca quise olvidar.

marzo 2005 fue 2008 y subiendo

De modo que a cualquier efecto, tú no eres como crees ser. Eres sólo lo que ven de ti. Lo que tú dejas, consciente o inconscientemente ver; la sombra nocturna es manejada a tu antojo, y sólo la ves tú. ¿O acaso no se ven las cosas distintas bajo el sol? Cuídate bien de lo que enseñas, de lo que sacas a la luz, porque ellos nunca, jamás, en la puta vida van a verlo igual. Siempre más y siempre menos, y siempre es algo parecido y siempre es algo muy distinto.

Eres el burdo reflejo, el más real de tus reflejos en pupilas ajenas; descubriste ya que tu sombra no se refleja en ninguna. Cuesta reconocerlo pero, ¿acaso se reflejan otras sombras en tus pupilas? Pues eso. No intentes hacérselo entender a ellos. Y sólo eso.

Olvida tus sueños, tus delirios de grandeza. ¿Fácil? Olvídate de los miedos que te hacen crecer, de lo que la almohada Sabe que Eres, de la parte más pura de ti que se escapa en tu sombra nocturna cuando suspiras, de tu corazón abierto a unos privilegiados. Olvídate de todo eso porque no vale la pena, nunca la ha valido. ¿Esa sonrisa? Consérvala en un botecito de cristal, para cuando me apetezca hacer puntería. ¿Munición? Puñados de ilusiones a los que doy forma de piedra gris, lanzadas con la fuerza que sólo da la tristeza.

De modo que ya lo sabes. Olvida tus reflejos nocturnos o vete a brillar en otros ojos. O te escondes del sol o huyes de tu sombra.
¿Ese espejo oxidado? Rómpelo con las manos en aquella esquina húmeda, y procura que te quede cicatriz. Y que no te deslumbre.

...

Recalcitrante inacción. Las palabras saltan solas. ¿Dónde? Al pozo de la antimemoria, al charco de la desidia, da igual. Borrador no guardado de calidad variable, abanico que abarca desde mierda hasta genialidad.

¿Dónde está el problema? ¿Está dentro, está fuera?

Y ahora ya probablemente no le importa, la comodidad del sofá como perfecta excusa para mecerse en el olvido; será luego más tarde, esa duermevela incómoda que adivina inevitable la que volverá al recuerdo cercano, al placer culpable y sabroso que duró demasiado poco. Demasiado.

Andrés se levanta contrariado de su excusa, busca algo de aire fresco en la terraza delantera en esa hora mágica que nadie se ha molestado en definir, agonía solar o amanecer de la noche. Acaso piensa sobre ello, lo inevitable de la desaparición del horizonte, la luna como amante insatisfecha, blanca envidia mirando el abrazo entre el sol y las montañas.

La memoria culebrea en su cabeza, atraviesa sus ojos y le obliga a abrir la boca para finalmente no decir nada. Allá en el salón la máquina de escribir y el comienzo, Vuelven las dudas, y nada más escrito desde hace semanas.

Qué escribir cuando insistir sólo sirve para ser consciente de lo evidente, la contínua contradicción en la que se basa su vida. La vuelta a la rutina como bálsamo, olvidar y periódicos y la hipoteca y los niños.

Quedará de momento como el dulce recuerdo que uno sueña con amanecer de nuevo, inútil imaginar conversaciones que no tuvieron lugar, inútil fantasear con la caricia que no existió, mucho mejor el café recien hecho, las pantuflas y el cigarrillo, la televisión adoctrinando en la mañana y el acostumbrado beso en la mejilla y buenos dias cariño, ¿dormiste bien hoy?
La luna menguante asesina la magia de la próxima noche blanca, la sangre corre a borbotones cada mes entre los cráteres lejanos, y sus curvas perfectas, tranquilas son atravesadas sin pausa por las miradas de los solitarios, los lobos y los borrachos de amor.

Los lunes pasean descalzo por la acera de mis domingos sin sol, y en la orilla de la muerte la luna me sonríe creciente.

Enredos

Entre mis dedos y tu piel
pasean sin rumbo las caricias inacabadas
el sexo marchito duerme sin descansar
y la sonrisa se muere en la distancia
antes de encontrar su reflejo,
antes de encontrarte.

Entre tus dedos y mi piel
sólo alcanzo a sentir el silencio
mis pájaros se mueren en el frío de la incertidumbre
y con sus plumas y la sangre
de las heridas que no me cicatrizan
te escribo los versos más tristes esta tarde.

Entre la esperanza y la desazón bailo
danzo, lloro y seduzco margaritas deshojadas
alimento ilusiones y pesimismos en perfecto equilibrio

y como no tengo remedio
encajo triste y orgulloso tu fotografía en mi cartera
y lanzo piedras en la orilla de nuestra playa

Quién sabe, igual vienes por aqui a pasear.

Ya no quiero ser yo


¿Por qué cantar?
olvídame, ya me he aburrido
¿Por qué cantar,
si ya no le encuentro sentido?
Por qué cantar,
¿por qué razón?, ¿por qué motivo?
¿Por qué cantar,
cuando ya todo esta perdido?

El mundo en el que vivo
es el mundo de la oscuridad
el mundo en el que vivo
es para vomitar
el mundo en el vivo
no está para mucho paripé...

Ya no quiero cantar
así que cantaré.

Voy a cantar
para olvidarme de mi vida
voy a cantar
necesito una emoción
voy a cantar
porque la cosa esta jodida
y cantaré
hasta hacer sangrar mi corazón.

Feliz navidad (o Mucha mierda a todos)

Y se sigue acumulando basura en cada canción que pasa,
los árboles pierden hojas,
el aire se calma y calienta,
parpadeo más de la cuenta,
empieza una nueva tormenta.

Nace la duda de la deuda,
las promesas incumplidas que
antes sólo eran proyectos estancados;

por qué regresas,
por qué regresas ahora,
con el viento soplando del norte
y sin enfriar las arañas de mi estómago.
Acaso sea necesario algo más de tiempo,
algo tan simple como eso,
arañas
muriendo

mientras el reloj frena y acelera
con cada burbuja que no encuentro.
Anoche fue un buen día
algo obtuso, pájaros de plástico
y enredaderas con espinas
pero un buen día al fin y al cabo

Anoche no me acordé de demasiada gente
es mas
ni siquiera recordé demasiado a alguien
anoche me bastaron las pelusas de mi ombligo

Hay días afilados como puñales
envueltos en paños de la seda más suave
hay noches en las que esperar que salga el sol
es lo único sensato, eso o una cama fria.

Hay días malos
en los que uno escribe en su blog
como si sirviera para algo.

Bien. Bien. Hoy nos ponemos (entiéndase me pongo) nostálgicos y recupero una de esas letras-insignia que tanto gustan. Y si no gustan, no lean, si pueden...


Agur.


-


Conduciendo son las seis,

la botella entre los pies,

las penas viajan en coche,

tormento del amanecer,

la luna empieza a caer

y el sol asesina la noche.


Hoy con sangre escribiré

que una maldita mujer

fue la causa de mi ruina

y, nunca nunca olvidaré

que hace tiempo otra mujer

sin piedad me dio la vida.


Para soportar mi condena

y descansar mis penas

¿quién me presta un corazón?


Asfalto empieza a llover

caen lágrimas en el arcén

el cielo escupe reproches

maldiciendo no se a quien

voy como Cristo sin fé

viajando al fin de la noche.


Soy una vía sin tren.

Una monja en un burdel.

Una botella vacía.

Soy como un vaso al revés.

Como Cain sin Abel.

Una batalla perdida.


¿Un paraíso en la tierra?

La verdad es que un alma en pena

vive mejor que yo.


Los faros ya no dejan ver

la aguja señalando cien.

las venas cargadas de noche.

La máquina muere de sed.

Motor, beber y correr.

Alguien morirá esta noche.


Nunca un libro escribiré

jamás un arbol plantaré

ni a un hijo daré la vida

siempre es tarde y esta vez,

será la ultima vez

hermana muerte querida.


Para soportar mi condena,

y para descansar mis penas,

¿quién me presta un corazón?

-



Ingenios

Qué superioridad indiscutible la del capitalismo. Tan genialmente planificado (aún cuando en ocasiones ha de improvisarse a sí mismo) que en su abyecta misión de abrazar al mayor número de corderitos, no contempla siquiera la posibilidad humana, desesperada, superviviente, de agarrarse a un clavo ardiendo...

El capitalismo no permite los clavos ardiendo. Tan sólo son inocentes clavitos fresquitos, que poco a poco se calientan, imperceptibles, imparables, hasta que un día abres los ojos y te has fundido en su infierno.

demasiado vago para ser inconformista

Es tan cierto, amigo, los peces de colores vuelven al estanque, y las margaritas de nuevo crecen cogidas de la mano de su maestro. De un tiempo a esta parte tus heridas cicatrizan, cicatrizan como siempre has querido, al sol, con sal y despacio. Y se acerca la tormenta.

Puedes verla respirar entre cirrocúmulos y estratos, puedes percibir su música de remolino de ranas y cascos de caballos al galope, sus tonalidades ocres y naranjas balbuceando destellos opacos

y todo ese odio, esas ganas de tantas cosas, esa lista de relámpagos que no llegan a tierra, ese agua estancada en el cielo deseosa de precipitarse a las arrugas resecas de tus labios, esos gritos salvajes arremolinados impacientes encabritados demasiado vagos para ser inconformistas, furiosos golpearán contentos en troncos de árboles de planes trazados, borrados y repasados, tatuajes de tu memoria, vuela

vuela a ti, amigo, disfruta del viaje...

martes ocho de abril

Yo vengo paseando de una esquina incierta

y me dirijo al parpadeo sin reflejos ni sombras ajenas.

Yo vengo inventándome mis pasos y mis tropiezos

y desde el filo hiriente del olvido aprendo del recuerdo.
Hasta aquí de momento, adiós.
Es la última vez que te lo digo.

Te veré allí en los páramos que inventamos
allí donde la risa llovía inteligente y los cuervos
nunca robaban nuestros ojos abiertos.

Te veré en la arena que me salga de los bolsillos
cuando regrese de la otra orilla con el brazo
colgando, agarrada la carta que no has leído.

Te veré en las ciudades que nos unieron, aunque no estuvimos
te veré bajo el sol de diciembre, con el brazo
enredado en otro brazo que no es el tuyo, ni por supuesto el mío.

(Y aún hay quien me pregunta
por qué no vernos como buenos amigos)
paseo con los pies descalzos por los números afilados del calendario
y cada domingo es el mismo atardecer y el suspiro se repite
despacio y cruel, leve y rotundo, bálsamo para masoquistas

improvisando borracho a veces sale algo guapo.

porque me diluyo como viento en el aire
sin saber dónde delimitan mis fronteras
porque la razón no atiende mis razones
ahora que asumo tu ausencia provocada

porque ser o no ser ya no es la cuestión
porque nos bastaba con respirar del otro
y si a veces acompañaba la dulce asfixia
jamás nos ganó nadie jugando al cíclope

Ahora vuelvo a dudar de mi duda
mientras la silla me abraza borracho
y la serenidad de tus palabras me castiga
y he de reconocer que no te faltan razones.

Ahora, desnudo, no me fío de mi experiencia
y tus argumentos cobran fuerza en la lejanía
no sabría decir exactamente por qué
pero nunca besarte ha tenido tanto sentido como ahora.

Y sin embargo está la decisión asumida
nuestro particular harakiri en el alma
y sin embargo no puedo matar la esperanza

y cómo duele huir en dirección contraria!
la coherencia desgranándose entre suspiros
y la casualidad esperando en la distancia.

Huellas en la lluvia

y el miedo empuja y paraliza a la vez
y la duda camina de la mano con el aire
a veces me veo sabio en mi ignorancia
y algunas veces el pasado nos juega una mala pasada.

Ahora ya no tengo miedo de perder
básicamente porque no tengo nada que apostar
es más bien un paseo por la orilla de aquel miedo
buscando olvido, perdiendo el miedo a ganar.

Aguas cristalinas como tu risa,

guijarros redondos como tras una sorpresa

Flecos de música de la noche anterior,

mechones despeinados por la brisa


Guijarros redondos como tras una sorpresa,

Dulce espuma de mar acaricia mi cabeza

Qué grandes pueden ser las cosas corrientes

Cuando te propones verlas de forma diferente

Silencio

Nadando en contra de la marea

Murmullos

También las miradas saben acariciar la arena

Aclaración

escribir un poema es también como el sexo,
aunque curiosamente
uno puede disfrutar del sexo
plenamente
disfrutar sin llegar al orgasmo
(al menos en los primeros rounds)

y sin embargo no ocurre lo mismo
con la poesía,
con la poesía ha de existir ese cenit;
normalmente en los dos últimos versos
y personalmente

no tengo problemas con mis huevos
tras una maratoniana sesión de sexo sin correrme
pero intentar un poema y no terminarlo
me infla rápida y dolorosamente los cojones.

suelto

Poco importa el recuerdo. La muerte. El dolor asumido y a flor de piel. Las caricias últimas demasiado cercanas aún; caricias frías, caricias de despedida, luces traseras de un coche alejándose.

Madrugada de lluvia.

y te apareces acercando tu boca a la mía,
o quizás soy yo que acerco mi boca a la tuya
o tal vez es que el mundo se estrecha
y nos vamos quedando cada vez más cerca,

de cualquier forma le damos forma al beso,
y tras el beso respiras y
me abrazas y
todo está tan bien,

qué tontería pensar
en un momento así
que el tiempo avanza;
los dos sabemos que no es verdad.

Dulce castigo.

Una montaña bidimensional. Dos laderas,
yo en la cumbre.
Un deseo, una certeza, una duda,
silencio.

No déis jamás palos de ciego en el amor.
Ninguno de vosotros se merece eso.

Mucho mejor estar solo
que mal abandonado.

Definición.

Vienes improvisada

como una sombra en el eclipse,

con ojos que atrapan y hacen tropezar,

y me intimidarías si no fuera por esa sonrisa.


Te acercas con la elegancia que sólo da la timidez,

ese tesoro mágico que pocos aprecian,

te acercas y veo un guiño donde otros

no ven nada.


Te acercas tanto que no puedo

sino acariciar tu mirada

y sofá para dos

y un beso brilla en la frontera de tu risa,

hasta que ya no sé distinguir

tu saliva de la mía,

y comparo el sabor de tu boca

con el de tus palabras

y decido que tienes beso de princesa.

Escribir como exorcismo

deletrear como oración

descender al abismo

elevándome en el dolor.


Tumbarse entre estrellas

Saborear el amargo escozor

Esconderse en la cueva

dinamitando su interior


Escribir a la luz de las velas

encendiendo absurda pasión

La postura cómoda del asceta

renegando del mundo exterior


Basura humana en los rincones.

Manos, pies y calaveras

Serán los gusanos los autores

futuro festín de primera


En los ríos nacerán orillas

y en mi cabeza un crucigrama

Dónde buscar palabras vivas

si tengo la muerte por hermana


Voces, oigo voces, maldición

la luz amarilla, detestable

El cuchillo como solución

para mis ojos, los culpables.

Ésa es la cuestión

Podrías ser un minuto en el éxtasis

Quizá un malentendido amable

Una pista decisiva

en la búsqueda incorrecta


O podrías ser la verdad del amanecer

el beso sabroso y definitivo

la risa que vengo buscando

la reina de las casualidades


Podrías ser no ser nada

Pero entonces tú

y desde luego yo

Cómo explicar entonces la suavidad,

el reinado de casualidades

o qué ocurre con tu fiereza turgente

de princesa enjaulada.


Bueno, podrías ser la verdad del amanecer

y esa sola posibilidad me basta

para desearte cerca, enseñarte mis atardeceres,

desnudarte en palabras

y también en silencio.

domingo, 27 de enero de 2008

Diario

Estoy cansado de los silencios que dicen cosas importantes
estoy cansado de las palabras que no dicen nada
estoy cansado de pasear por la misma plaza
estoy cansado de esperar en el andén equivocado

camino alegre porque aún guardo algún brillo
camino alegre cuando mi deseo se oscurece
camino alegre desde que salí derrotado
camino alegre es el que una vez caminé contigo

y ahora me refugio en mi pasado
en mis letras, en mi provocada tormenta
salgo a pasear entre truenos y rayos
esperando que me salven de una muerte lenta.

lunes, 11 de febrero de 2008

Todo el mundo a sus quehaceres.

Duele pensar que a tu lado el dolor se torna caricia

Cuesta confesar tu maldición de agujero negro

Asumo tu realismo, intangible y tan material,

asumo también mi derrota.


Puedo inventarte excusas, ruidos,

puedo ignorar tu magnitud terrible

tu crueldad transparente e insípida

y sin embargo está el ácido en el estómago.


Porque no existe nada más injusto que el silencio

cuando la interrogación se convierte en mi sombra,

en mi almohada,

y en mi luna menguante.


Porque la pregunta nace inevitable como el viento.

Porque en ti, silencio, las sentencias bailan en el aire,

navegan en los suspiros, se bañan en las lágrimas

y toman el sol en los párpados fríos.


Desde luego nada peor que el silencio

cuando cada pisada engendra una duda y

cada duda exige explicaciones.


Nada más cruel, cuando ya te volviste aire

y sé que en tu ser abrigas las respuestas.

Nada más cruel, ahora que eres aire

y mis pulmones no pueden abrazarte.